Empapado. Relato cedido por Zape.

 

Las arrugas de la piel
Empapado
Esperando, sentado en la roca, con el pensamiento más allá del olvido. Los ojos en la calidez de este atardecer, de otoño, de brisas frías y el corazón envuelto de una empapadora nostalgia. Preparándome para la noche, para esa interminable espera de los cálidos rayos de un nuevo amanecer. Me dejaré dormir, al rumor de las olas. Despertaré mis sentidos y al nuevo día, lo besaré en los labios.
Buscado reflejo de luna llena, en mi playa, pero tú, mi mar embravecido que arremetes una y otra vez, en este, mi día gris, arrastrando mi arena, dejando al descubierto los duros y redondeados cayados que tu furia desgranan.
Llorándote, en la rivera sobre mi barca, esperando tu calma, aguantando la gélida brisa, con los ojos resecos, devorando el horizonte sin luz, abriendo cada poro de mi piel, para poder empaparme de ti. Y tú, mi distraída luna, oculta tras estos negros nubarrones, negándome tu luz, condenándome a la nada, llenando de vacíos los espacios de mi corazón.
En mi vida siempre habrá días grises, siempre habrá palabras que me hieran, gestos que me rechacen, amigos que me abandonan. Aun así, no cerraré las ventanas de mi alma, dejaré que el viento expanda el perfume de mi amor, poniendo pinceladas multicolores en el cielo de mi corazón.
Y me enfrentaré a ti, sin testigos, desnudando mi alma. Sin temores, ni miedos, llamándote por tu nombre, dispuesto a abandonar todo lo que he perdido. No habrá gaviotas que crucen tu cielo. No habrá sirenas que naden tus aguas, ni habrá barquillos de vela, ni reflejos de luna llena, ni relojes que detengan el tiempo, ni besos que sellen mis labios, ni gritos que me impidan oír tu nombre. No habrá nostalgias, ni silencios, ni suspiros, ni llantos, ni lágrima reseca, ni lamentos que arrastre el viento.
Renaciendo con la luz del nuevo día, dejando atrás las sombras de mi noche, sobre el mar, en mi playa, varando mi barca. Llenándome de la cálida brisa con sabor a yodo y sal, a húmeda fragancia y a silencios que me hablan de besos, de caricias y cálidos abrazos, a luces que llenan de color el reseco desierto de tantos olvidos, a esperanzas que se vislumbran en el horizonte de este amanecer, donde se mezclan el día y la noche, donde los recuerdos me llenan de amores que me relegaron al olvido.
Reflejos, caricias que se extienden desde el horizonte, luces que inundan mi playa, emborrachando mis cayados de nostálgicos colores. Rumores de las tímidas olas que una y otra vez se entremezclan con mi arena. Tan solo te pedí agua y generosa me diste el océano, te pedí un destino y complaciente me diste un infinito horizonte, pero al pedirte el cielo… me ofreciste tus labios para que los llenara de besos.
Sentado en mi playa, otra vez frente a mi horizonte. Tú, más hermosa, más limpia, cegando mis sentidos, embriagando de luz mí último amanecer. Y el mar celoso, rompiendo con furia en mi arena, arrebatándomela, dejando al descubierto los cayados que como cicatrices me recuerdan las miles batallas pérdidas. Golpeando con el ímpetu de tus olas, una y otra vez, arremetiendo mi fragilidad. Sé que algún día me devolverás mi fina arena, empapada de yodo y sal, con un inmenso sabor a ti, ese día, te amare, desde mi olvido.
Flotando, navegando en el mar de las nubes, entremezclándome entre sus sombra, acariciando horizontes, añorando soles que me abandonaron, dejándome la mirada como un cristal empañado. Entre el cielo y el suelo, sin alas, a merced del viento, y tú, mi silueta cálida que te desdibujas entre rojos encendidos, llamándome con susurrante y tierna voz, encandilándome, pidiéndole a la brisa que me envuelva de tu aroma, para que en mi eterna noche me despierte con el retintineo de tus risas. Y yo, marinero del cielo, surcaré las nubes que me llevan a morir en tu cuerpo.
Sé que has olvidado que solo soy de carne y hueso.

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Un comentario

  1. Buenas noches Zape. Es precioso tu escrito y tus palabras me provocan sentimientos reconocidos; todos gratos, a pesar de que unos son placenteros y otros tristes… tal como la vida misma, tal como tú dices: de carne y hueso.

    Enhorabuena, me encanta tu forma de narrar, me encanta como escribes.
    Un cordial abrazo!.

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