Equilibrio

(Escrito perteneciente a CONI).

equilibrio

El amor, ¿corazón o cerebro?

 

Hace tiempo, una persona me enseñó la importancia de, cuando nos surge alguna duda que nos preocupa, buscar en la raíz la respuesta. Si nos quedamos en la superficie, sólo conseguiremos soluciones a medias, y a corto plazo, no habrán servido de nada…

El amor, ¿corazón o cerebro? Ambos, sin duda alguna. Los dos son independientes en cuanto a funciones pero, se necesitan mutuamente para vivir de una manera sana.

Observando la foto, lo primero que me viene a la mente, son tres palabras: estabilidad, distancia y equilibro.

 

Estabilidad (mental, física y emocional)

La estabilidad la encontramos en la superficie que pisamos. No sirve de nada buscar un equilibrio entre el corazón y el cerebro, si nos hayamos encima de una cuerda floja, demasiado débil la superficie donde apoyarnos. Cuando la estabilidad mental, física y emocional, no está lo suficientemente fuerte para que podamos sentirnos seguros, con firmeza, lo único que conseguimos es, un sobreesfuerzo innecesario para no caer. Tendremos que estar tan pendientes de sostenernos en pie que, no podremos ser capaces de relajarnos para disfrutar y gozar de ese estado en que nos encontramos cuando el amor nos sonríe abiertamente, sino todo lo contrario, lo viviremos con sufrimiento por la impotencia de no ser capaces de conseguir ese equilibrio. Nos sentiremos fracasados…

 

Distancia

La distancia que separa el corazón del cerebro, también es muy importante para encontrar ese equilibrio necesario. Cuando la pértiga es tan larga que, el corazón y el cerebro están tan alejados el uno del otro, es imposible que se puedan complementar. No se verán, ni se olerán, ni se rozarán, ni se sentirán. Cada uno tirará por su lado haciendo que perdamos el equilibrio constantemente. Otro sobreesfuerzo innecesario que nos mantendrá tan ocupados en intentar  evitar que el corazón o el cerebro salgan dañados que, no seremos capaces de sentir ese estado de felicidad cuando el amor nos viene de visita, quizá con intención de quedarse a nuestro lado.

 

Equilibrio

Así que, para encontrar el equilibrio entre el corazón y el cerebro, y poder disfrutar plenamente del amor cuando nos entre hasta las entrañas…necesitamos tener una estabilidad (mental, física, emocional) lo más firme posible. A la vez que, tenemos que conseguir que el corazón y el cerebro se junten hasta que puedan darse la mano y caminar juntos, mientras se van conociendo y sintiendo el uno al otro. De esa manera, se darán cuenta de que no son enemigos, sino todo lo contrario, que juntos pueden lograr que el amor, duré lo que duré, sea… una maravillosa experiencia vivida.

 

¡Ah…otra cosa! Dejemos la cuerda floja y la pértiga para el equilibrista del circo 😉

 

 

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