Reglas claras y precisas

lavarse las manosEn la educación de nuestros hijos a veces no sabemos cómo implantar las reglas de juego que permitan una convivencia sana. He aquí algunas sugerencias:

Todo niño prefiere saber con precisión qué se espera de él. Los padres tienen la responsabilidad de proporcionarle referencias claras. ¿Por qué ha de haber reglas? Porque vivimos juntos, en sociedad. ¿Por qué ha de haber reglas para el niño? Porque, aparte de habituarle a vivir en sociedad, el hecho de facilitarle un marco favorece en él un sentimiento de seguridad. Eso simplifica su mundo. El niño que no siente ciertos límites vive sumido en la confusión.

Si una regla es clara y precisa, es comprensible. Si hay dos reglas, resulta fácil cumplirlas. Pero si se multiplican y son confusas, existe el riesgo de que el niño no las asuma.

Antes de los tres años, las reglas se imponen generalmente por sí mismas, a través de la rutina. A la larga, sin embargo, estas reglas deberán ser modificadas. Por ejemplo, todo niño debe echar la siesta; cuando crezca, podrá dejar de echarla poco a poco.

Por tanto, conviene saber que las reglas están ahí temporalmente. El día que el niño sea un adolescente, pondrá varias de ellas en tela de juicio. Pero esto no ocurre de repente!

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